Revista Memoria Gráfica N.8 2015

El diseño de lo indecible

Andrés León-Geyer
Docente de la Facultad de Arte y Diseño

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RESUMEN

Enfocar la comunicación desde la filosofía abre un sinfín de interrogantes. Enfocar el núcleo mismo de la comunicación, la relación entre la intención comunicativa y el lenguaje implica ingresar en la problemática de las fronteras y de los límites, en la semiótica de la presencia/ausencia, en el universo cultural de la codificación. Significa explorar lo que hay más allá de las opciones estratégicas del manejo del lenguaje, enfrentarse a los horizontes del mismo fenómeno de la expresión.

PALABRAS CLAVE

Presencia, ausencia, límite, comunicación, lenguaje, contexto, horizonte

INTRODUCCIÓN

Si te digo que una experiencia fue tan pero tan sobrecogedora que no te la puedo describir ¿entiendes lo que te quiero decir? ¿Sí, te puedes imaginar esa sensación? Entonces dibújamelo. Vaya. ¿Cómo dibujar, o decir, o de alguna manera representar lo que no se puede decir? Un reto difícil, pues significa toparnos con nuestras fronteras. Pero a la vez un reto cotidiano, pues aquellas fronteras siempre están ahí, latentes, las exploremos o no. En el diseño gráfico, al igual que en cualquier medio de comunicación, los límites de lo comunicable vibran en cada trazo. Así que hablemos de eso, de lo no hablable.

UN PUNTO DE PARTIDA EN AUSENCIA

Ahora bien, antes que nada, una cosa es lo que no podemos decir, y otra lo que simplemente no decimos. Nuestra comunicación está plena de silencios, hay tanto que callamos — veamos qué tan importante es nuestro callar.

1. En un diálogo, callamos al escuchar y al pensar la respuesta (no entremos aquí a los casos de falta de escucha o de pensar antes de hablar). Hay quienes dicen que al callar es donde sucede el pensar y la verdadera comunicación, y el hablar es algo periférico; la mera ejecución de lo pensado. (véase la pausología de Goldmann­Eisler Spitznagel 2000, pág.29). Este silencio en el que digerimos contenidos y creamos nuevos es el trasfondo de cualquier comunicación, lo podemos imaginar como espacio paralelo a la conversación.

2. Pero también dentro de nuestra respuesta misma habrá silencio: las pausas, los puntos suspensivos, el punto y aparte. Estas pausas dividen y subdividen frases, crean distancia y tensión, crean sentido. Pensemos en otras formas de comunicación: ¿cómo imaginar música sin pausas; no sería acaso mero barullo? ¿Cómo imaginar arquitectura sin vacíos entre las paredes; dónde estarían los cuartos, por dónde entraría la luz? Mira estas letras: ¿acaso no tiene que haber distancia entre ellas para poder diferenciarlas?

Desde el punto de vista formal, la ausencia es tan importante como la presencia. Un campo amplio, profundo y fascinante más nuestro tema es otro, por ahora(1).

¿Qué podría significar la cuña roja de El Lissitsky (1919) sin el espacio en blanco? ¿Hay aquí espacio en blanco?

3. Hay cosas que no decimos. Contenidos que no expresamos. La mayor parte porque no podemos decir todo a la vez. Muchos porque no queremos hablar de ello en este momento. Algunos porque nos lo dictan límites externos a nosotros: lineamientos de cierto contexto, tabúes sociales, etc. Y finalmente, hay cosas que aunque quisiéramos, no van a salir de nuestra boca, u otra forma de expresión, porque se encuentran allende de lo expresable. En otras palabras, entre lo mucho no dicho, existe lo no decible. ¿Realmente? ¿Existe lo no decible?

UN PUNTO DE PARTIDA EN NINGÚN LUGAR

Referente a si existe o no algo indecible, solo hay una posición certera: que existen diversas opiniones y posiciones al respecto. Asumamos esta vez que sí existe, así que busquémosle razones.

Bueno, para comenzar, alguien puede decir que existe porque estamos hablando de él. Evitemos una confusión: el dar un nombre no basta para disolver la pregunta. El que yo pueda nombrar lo indecible — por ejemplo con la palabra indecible — no significa que estoy describiendo en qué consiste. Correspondería a pretender que si dices estoy leyendo, yo ya sé qué estás leyendo.

Podemos afirmar que existe algo allende del lenguaje si definimos lenguaje (el hablado, el gestual, el cinematográfico, el del diseño gráfico, el del diseño industrial, etc.) como un sistema de comunicación basado sobre una codificación. Una codificación es un ponerse de acuerdo, sea consciente o no. Y sólo podemos ponernos de acuerdo sobre algo común, sobre denominadores comunes. Ahora: hay ámbitos que no pueden ser comunes.

Uno es el de la cosa única. Cada cosa es única, ¿no? Una hoja en un árbol es solamente ella, a pesar de llamarse, como sus vecinas, hoja. Esta hoja que lees, es una hoja, pero no cualquiera, sino exactamente esta. Claro, podemos dar rodeos; puedes dar detalles. Por ejemplo, puedes decir esta hoja del artículo que estoy leyendo. ¿Pero hasta donde puedes llegar con detallar? Me puedes decir hoja #X de la revista. Pues bien, te respondo, revista es un término genérico, hay muchas. Puedes especificar: en la revista de Memoria Gráfica, es más, en la edición #8. Ok, pero cuál, diría yo, sabes que el tiraje fue de cientos. Ya, mira, es esta revista, y me la enseñas con gesto de lanzármela a la cabeza. A lo que voy: en algún momento tu única manera de ser específico llegará a ser mostrar el objeto en persona, por una sencilla razón: las palabras no tocan los objetos mismos. Pero es normal: cómo, si no, podríamos administrar ni en lenguaje ni en mente tantas hojas, no puedes tener un nombre para cada hoja de un árbol ni pensarlas, cual Funes el Memorioso, todas a la vez.

Es como aquel juego de caminar alrededor de una silla, acercarse circundándola, pero la palabra nunca se podrá sentar, ella hablará siempre de las sillas, pero no de una única.

Otro ámbito es lo privado. También aquí tenemos lo único, pero no es una cosa simple, es un mundo complejo e inaccesible. Las emociones más personales e íntimas, justamente por no ser comunes a otros, ¿son inexpresables? Explícale al doctor exactamente este dolorcito acá. O vayamos un paso más hacia lo íntimo: puedes hablar con un amigo sobre una separación, o tal vergüenza, o cierta melancolía, pero sus experiencias habrán sido muy diferentes y sus dolores también. Pero entonces ¿Cómo así igual te entiende? Pues nos entendemos también cuando hablamos de eso, ¿o no? ¿O es acaso la comunicación meramente una aglomeración de malentendidos con suficientes coincidencias para que surja la ilusión de que nos estamos entendiendo?

Así que en algún momento, esos denominadores comunes se acaban, el lenguaje, sea cual fuere, llega a pararse al borde de su propio abismo. ¿Cómo así, entonces, podemos hablar de lo privado, podemos generar empatía, o cómo podemos trascender los límites que nuestro medio de comunicación se impone a si mismo? ¿Cómo así damos un paso más?

UN HORIZONTE DESENROLLADO

Regresemos a nuestra sección de silencios. Dijimos que la ausencia es igualmente importante que la presencia, la pausa en la música tan importante como la nota. El espacio vacuo en la imagen tan pleno como el pintado.

Como en este dibujo del Fuji (aprox. 1831), en el que Hokusai indica la masa de la montaña con los límites de sus bordes. Los límites mismos son bastante expresivos.

Pero revisemos primero cómo es que puede fungir el silencio, o la ausencia, como un modo de expresión, veamos cómo funciona esto en sentido formal. El camino para llegar a ello no es tan complicado. Para averiguar cómo nos es posible leer ausencias, vacíos y silencios, observemos cómo funciona nuestro leer. Bueno, nuestro leer no puede funcionar muy diferente a como entendemos algo, ¿o sí?. Cuando entendemos, lo que hacemos es deducir, inferir, relacionar, asociar. Pues bien, podemos inferir desde algo que no está: por ejemplo, si faltase aquí una palabra, el amable ___ la complementaría, no? Cuando falta algo, complementamos lo que nos falta, reconstruimos, construimos. Como el juego de adivinar las letras dibujando un ahorcado, completando la palabra. Y no sólo cuando falta algo, sino en todo momento. ¿Cuántos espacios en el dibujo de Hokusai son realmente vacíos? La imagen, como la música, también vive de sus pausas.

Volvamos: ¿Cómo complementamos desde la ausencia? Personalmente, veo básicamente 3 maneras en las que vemos lo invisible, lo latente, 3 formas en las que lo ausente puede estar presente: lo paralelo, lo excluido y lo contrario.

“Son las cinco de la tarde” y entendemos: Es hora de tomar el té. Contenido paralelo es lo que no está en lo dicho de manera evidente, pero coexiste como un discurso paralelo, que se traza al lado del dicho, y que puede ser denotado de manera bastante directa – por ejemplo impulsando su deducción. Un buen ejemplo es leer entre líneas. O el subtexto en el trabajo de teatro: un actor piensa otro contenido para darle más niveles de interpretación a su texto, lo que las palabras “realmente significan” es elaborado por el director y el actor (Sobre el mal funcionamiento de esta interpretación se basa la mayoría de malentendidos cotidianos).

“Son las cinco de la tarde” y entendemos: No son las seis, ni cuarto para las cuatro. Contexto evitado se refiere a la relación entre lo actualmente dicho y el trasfondo de posibilidades, del cual se delimita. Digo una cosa, por lo tanto no digo otra. Al decidirme por una opción de todos los contenidos y formas que potencialmente podría decir, excluyo las que no escojo. Y en realidad, soy de alguna manera consciente de todas las opciones que quedan en el tintero – siguen latentes, contenidas de manera negativa.

“Son las cinco de la tarde” y entendemos: No son las 5 de la mañana, valga la aclaración. Contraposición significaría aquí la contraparte correspondiente, o dicho de manera más simple, el otro lado de la moneda. Tal como “gordo” y “flaco”, “derecha” e “izquierda” etc. Desde otro punto de vista, el contrario a gordo es “no gordo” – este es un contrario ontológico, se refiere al ser = ser algo o no serlo. Ambos contenidos también los llevamos de alguna manera en nosotros, pienso que tenemos conciencia de ellas aunque no las usemos – otra forma de latencia.

En esta ilustración, el círculo abarca el espacio de contenidos posibles en un contexto específico, el cuadrado blanco el contenido directo actual, lo gris lo indirecto, no evidente que podemos leer. Esta categorización describe el acceso lógico, son maneras de deducir contenidos no dichos. Son maneras, naturalmente, que no se eximen mutuamente, sino interactúan y sobreponen.

UN HORIZONTE PALPADO

Finalmente, si aceptamos, como en la primera sección de este texto, que hay un ámbito allende de lo decible, ausente, y como hemos visto en la anterior, las cosas ausentes pueden ser dadas a entender de manera indirecta, llegamos a la conclusión que sí podemos indicar no solamente lo no dicho, sino también lo indecible. ¿Cómo? Indicando el límite del lenguaje. Evidenciando la frontera referimos a lo que está más allá de ella(3).

Por ello, si te digo “fue tan X que no te lo puedo describir” estoy señalando la frontera de mi capacidad de describírtelo, y ya que tú también tienes experiencias que están a aquel otro lado de la pared, entiendes lo que quiero decir con ello. Claro, no exactamente lo mismo, pero lo suficientemente parecido para construir tu propia idea. Total, no podrías construir otra cosa que tu propia idea....

Claro, bajo “dicho” me refiero obviamente no solo al lenguaje oral, sino a las diversas formas de expresión. Son interesantes en especial los lenguajes creativos, pues en ellos el “hablar” se desplaza en una reinvención constante de “vocabulario”.

Pongamos un ejemplo del cine: en Tres Colores­Azul (1993) al recibir el personaje de Binoche una cadenita encontrada en el accidente en el cuál perdió a su familia, Kieślowski introduce una pantalla negra. En vez de pretender narrar qué exactamente recuerda el personaje, por ejemplo ella con su esposo en una mano y su hija en la otra corriendo a través de praderas (para nombrar una imagen suficientemente cliché), Kieslowski calla. Nos pone negro, y así nos da el espacio para poblar ese vacío con nuestra propia empatía hacia la pérdida.

Invito al lector a que intente aplicar tanto las formas de decir lo no dicho como esta forma de decir lo indecible al medio de comunicación de su preferencia. Por ejemplo, al diseño gráfico.

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NOTA DE PIE

  1. Gilles Deleuze habla, en Como se reconoce el Estructuralismo, del campo vacío como lo que permite desplazamiento y movimiento dentro de una estructura, y John Cage se obsesionó un rato con el silencio (Silent Piece), después con la nada (Lecture about Nothing) y luego con el vacío (en su fase budista).
  2. Si se desea indagar en ello, recomiendo profundizar en la teoría del lenguaje de Nietzsche, por ejemplo en Sobre verdad y mentira en sentido extramoral
  3. Como hace Wittgenstein con su Tractatus Philosophicus – aunque es en sus Diarios Secretos donde evidencia que es aquel más allá de lo decible lo que en realidad le interesa.

 

BIBLIOGRAFÍA

  • Deleuze, G. (1973). A quoi reconnaît­on le structuralisme? en F. Châtelet, Historie de la philosophie VIII. Paris: Hachette.
  • Hadot, P. (2004). Wittgenstein et les mites du langage. Paris: Librairie Philosophique Vnn.
  • Heinze, M. (2006). Philosophische, psychoanalytische und psychiatrische Grenzreflexionen. Berlin: Gva­Vertriebsgemeinschaft. 4. Kostelanetz, R. (1996). Writings about Cage. Michigan: University of michigan Press.
  • Leon­Geyer, A. (2012). Sas Unsagbare: Grenze un Füle der Sprache. Saarbruecken: AV Akademiker.
  • Nietzsche, F. (1999). Wrke, Kritische Gesamtausgabe. Berlin: Walter De Gryter.
  • Wittgenstein, Ludwig (1991). Tractatus logico­philosophicus. Tagebücher 1914 1916. Philosophische Untersuchungen. Frankfurt/M.: Suhrkamp.

 


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