La objetividad de la luz del intelecto en San Agustín
Palabras clave:
objetivo, subjetivo, intelecto, Dios, San AgustínResumen
En este trabajo se defiende que San Agustín sostiene una gnoseología objetivista, aunque sin usar los términos modernos “subjetivo” y “objetivo”. El Hiponense mantiene una distinción irreductible entre la Verdad eterna, inmutable y trascendente (lo objetivo), que ilumina al alma desde lo superior; y la mutabilidad, falibilidad y afecciones propias del alma creada (lo subjetivo). La luz del intelecto no es un hábito subjetivo ni una perfección inherente al alma, sino que estriba en un principio objetivo participado de la Luz divina increada. El conocimiento se funda en esta objetividad: el alma no produce la verdad desde dentro, sino que la recibe por iluminación, participando de verdades eternas (matemáticas, morales, ontológicas) que subsisten inmutables en la Mente de Dios. Desde estas pautas, confundir ambos órdenes reduce la verdad a mera opinión o afección psíquica, lo que repugna a la doctrina agustiniana y a la experiencia del conocer. El análisis se concentra en algunos pasajes de De Trinitate, De vera religione, De magistro y De diversis quaestionibus octoginta tribus, concluyendo que la objetividad de la luz preserva el carácter trascendente del conocimiento, fundamenta la certeza y la norma moral, y explica la posibilidad de conversión pese a la falibilidad humana.
