Luchar por vivir (y viceversa). Activismo afectivo en 120 pulsaciones por minuto (2017), de Robin Campillo
DOI:
https://doi.org/10.18800/Palabras clave:
120 pulsaciones por minuto, Cine queer, Activismo afectivo, Temporalidad queer, Activismo seropositivoResumen
Esta reseña de 120 pulsaciones por minuto (2017), filme francés dirigido por Robin Campillo, centra su análisis en las formas de representación del activismo afectivo. Estrenada con éxito en el festival de Cannes en 2017, la película de Campillo es la historia de ACT UP París, colectivo social en defensa de las personas seropositivas y en la lucha contra el SIDA. Ambientada a fines de los 1980 y basada en las experiencias de sus guionistas como miembros de ACT UP, 120 pulsaciones por minuto se destaca por su detallista y muy conmovedora narración del activismo seropositivo en un contexto de activa represión, desidia social y riesgo de muerte. En primer lugar, esta reseña analiza la primera parte del film a partir de la fuerza social del movimiento. Se sitúa ACT UP París en su contexto social y se analiza la manera en que Campillo describe al movimiento, sus acciones y espacios a partir de un “yo colectivo” y una temporalidad queer (Pember, 2022), contrapuesta a la temporalidad lineal común. De igual forma, esta reseña analiza la segunda parte del film a partir de las historias de los militantes de ACT UP, y el carácter “totalizante” de la experiencia activista en sus vidas. Asimismo, a partir de los escritos de Ann Cvekvotich (2003) sobre la vida de militantes ACP UP, la reseña analiza la dimensión afectiva de la movilización, sobre todo en su representación del deseo, los afectos, y la muerte.







